En el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo, desde Film Madrid queremos destacar el talento y la perseverancia de tres directoras cuyas carreras han estado, en los últimos años, apoyadas de distintas formas desde la Comunidad de Madrid. Charlamos con Ana Lambarri, Mabel Lozano y Nüll García sobre sus proyectos recientes y cómo ha influido este respaldo en sus carreras.

Ana Lambarri ha sido seleccionada para la próxima edición del prestigioso Festival de Málaga en la categoría de Mejor película con su ópera prima, Todo lo que no sé (2025), donde luchará para conseguir la Biznaga de Oro. La película, que explora la vida de su protagonista, Laura, así como su búsqueda personal, muestra la capacidad de la directora para conectar con el espectador a través de historias humanas y cercanas. Su trayectoria en el festival Madrid en Corto ya anticipó su proyección, con la presencia de sus trabajos durante tres años consecutivos: de 2020 a 2022. Y ahora, con este largometraje, Lambarri ha dado un importante paso adelante en su carrera profesional.
Por su parte, Mabel Lozano ha dirigido recientemente Lola, Lolita, Lolaza (2024), un cortometraje de animación -cuya producción apoyó la Comunidad de Madrid- que aborda con humor su experiencia personal con el cáncer de mama y que fue nominada en la última edición de los Premio Goya, en la categoría de Mejor cortometraje de animación. Este trabajo se suma a la trayectoria de Lozano en la creación de obras con un marcado compromiso social. Su capacidad para utilizar el humor y la animación como herramientas de sensibilización social demuestra una vez más su versatilidad y enfoque creativo.

A ellas se suma Nüll García, quien obtuvo un gran éxito con su obra en formato de cortometraje Ferrotipos, ganadora en el año 2000 del Premio del Cortometraje de la comunidad de Madrid y en 2021 del Festival de Cortos contra la Violencia de Género de la Diputación Provincial de Jaén. Su trabajo más reciente, Malegro verte (2023) -cuya producción respaldó la Comunidad de Madrid- continúa con su compromiso de sacar adelante proyectos con narrativas centradas en la figura de la mujer, aportando una visión crítica y necesaria dentro del panorama audiovisual español.
Las iniciativas de estas directoras contribuyen a consolidar un ecosistema audiovisual diverso y plural, en el que las voces femeninas tengan la visibilidad y el reconocimiento que merecen, favoreciendo una mayor representatividad y promoviendo la igualdad de oportunidades en la industria, motivo por el que también son indispensables sus testimonios.
Al ser cuestionada sobre la importancia de estar nominada con su primera película al premio principal de un festival tan importante como el de Málaga, Ana Lambarri nos cuenta que “poder estrenar en el Festival de Málaga es un regalo, primero por el resto de películas seleccionadas, entre las que hay directoras y directores maravillosos, y poder formar parte de ello me hace sentir muy agradecida. Luego porque en el marco del festival, será la primera vez que vea la película con público en sala, y eso va a ser una experiencia muy emocionante. Por último, para la película una selección en un festival como el de Málaga es un empujón a la visibilidad, que en cierta manera es fundamental, para poder llegar al mayor público posible. El apoyo que brinda a óperas primas el Festival de Málaga es indispensable, así que tanto yo como el resto del equipo estamos muy contentas de poder ser parte”.

En esta misma dirección, Mabel Lozano nos cuenta qué ha significado la nominación al Goya en la categoría de Mejor cortometraje documental por Lola, Lolita, Lolaza: “Esta era mi quinta nominación a los Premios Goya, de los cuales he ganado dos. Me siento muy agradecida por el apoyo de las compañeras y compañeros, por el fuerte impacto que tiene la cinematografía para crear entre otras cosas un pensamiento crítico. El cine es una de las grandes herramientas de transformación social y es así como yo lo utilizo, como un potente altavoz para denunciar terribles vulneraciones de todos los derechos fundamentales como es la trata sexual, o como en el caso de ‘Lola, Lolita, Lolaza’ contra el cáncer de mama”.
Por su parte, Nüll García ha compartido cómo ha sido su evolución como directora desde sus inicios hasta su último trabajo: “Ha sido una evolución a través del aprendizaje. Yo vengo de ser actriz y dirigir era una vocación oculta que empecé a desarrollar directamente dirigiendo los cortos. En cada proyecto busco qué quiero contar, cómo y qué puedo aprender como directora en él. Cada proyecto es un reto. Mis influencias vienen mucho del cine francés de la nouvelle vague. Con ese cine supe que me gustaba el cine a otro nivel más allá de espectadora. ¡Y con Chaplin! Su mezcla de cine político y humor es una genialidad que también me inspira. Y por supuesto, autoras contemporáneas, como Carla Simón”.
La propia evolución de sus carreras ha llevado a cada una de estas directoras a cosechar éxitos. En el caso de Mabel Lozano, este último proyecto, que le ha reportado una nueva nominación a los Goya, supone un viaje íntimo: “Es mi historia personal con esta enfermedad, la primera causa de mortalidad de las mujeres en todo el mundo. Sin banalizar algo tan grave, me pareció muy importante llamar a las cosas por su nombre y utilizar el humor para contar todo lo que ocurre una vez que te diagnostican un cáncer”.
En el caso de Nüll García, considera que su buen recorrido en el circuito de festivales “ha sido un regalo”. Además, la directora madrileña cree que “lo mejor de distribuir los cortos, es que lleguen al público a través de festivales y, además, que se reconozcan. Personalmente, la Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid ha sido un festival que me ha apoyado e impulsado mucho: con sus proyecciones durante el festival y después, con los premios, con los equipos que hay detrás, y con lo que me han impulsado como directora más allá de los cortos”.

La directora Ana Lambarri opina que su “evolución más importante ha venido del aprendizaje. Con la experiencia vas adquiriendo claridad, te sientes más segura y apuestas por una mirada más concreta. En los cortometrajes, como tuve la posibilidad de rodar tres años consecutivos, ya noté ese desarrollo, hacia una puesta en escena más concreta, menos dubitativa”.
Todas ellas comparten un nexo común: el apoyo económico de la Comunidad de Madrid para sacar adelante sus proyectos. En este sentido, Mabel Lozano cree que este respaldo “ha sido fundamental para poder realizarlo, igual que su magnífico trabajo posterior con la distribución. Solo podemos dar las gracias una y otra vez”.
Nüll García también ha querido sumarse a estos agradecimientos, afirmando que “el hecho de que haya un presupuesto de la Comunidad de Madrid para financiar cortos ha hecho que yo pueda sacar adelante los míos. Es una parte del presupuesto muy importante de la producción y un apoyo que hace que otras fuentes de financiación se sumen. Además, le da solidez a los trabajos”.
Por último, Ana Lambarri también ha valorado el apoyo económico de la Comunidad de Madrid en la misma dirección que sus compañeras: “En mi caso la Comunidad de Madrid me ha apoyado desde 2019, gracias a ellos he podido realizar los tres cortometrajes. La importancia que tienen es crucial, sin el apoyo de las instituciones es muy difícil sacar las obras adelante. En mi caso además, con los cortometrajes, lo que más me han aportado es una red de apoyo, donde he conocido a otras directoras y directores, productoras y productores, de esta manera he podido crear una serie de contactos con los que poder intentar seguir haciendo películas”.