Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, este 8 de marzo, desde Film Madrid Region queremos poner en valor el talento y la tenacidad de tres cineastas cuyas carreras han estado apoyadas de distintas maneras desde la Comunidad de Madrid. Conversamos con Paula Palacios, Beatriz Mbula y Carmela Román sobre sus proyectos más recientes y qué ha supuesto este respaldo en su carrera.
Paula Palacios ha construido una trayectoria documental marcada por la observación de realidades sociales y los desplazamientos humanos. Con proyectos como Mi hermano Alí, la directora ha explorado durante años historias personales atravesadas por conflictos globales, mientras que ahora, con Amor de Dios, ha dado el salto a la ficción.
El proyecto está inspirado en una idea original de Carlos Saura y participó en las Residencias de la Academia de Cine, donde trabajó durante un año en el guion. “Me gusta decir que es un dancital, porque cuando hablamos de musical la gente suele pensar en canto, pero en el caso de Amor de Dios es puro baile”.

Este proyecto ha recibido apoyo de la Comunidad de Madrid a través de las ayudas al desarrollo, lo que ha sido fundamental para poder avanzar en su propuesta creativa. “La ayuda al desarrollo es imprescindible porque es aquí donde muchas veces no tenemos tiempo para contar las historias que queremos contar”, según explica.
Este tipo de apoyos permiten dedicar el tiempo necesario a la construcción narrativa y conceptual de los proyectos. “Me ayudó sobre todo para ver qué universo iba a proponer exactamente”, añade.
Una de las obras más personales dentro de su trayectoria es la mencionada Mi hermano Alí, donde siguió durante más de una década la vida de su protagonista. La historia surgió de forma inesperada mientras la directora trabajaba en otro relato sobre mujeres refugiadas en Europa del Este.
La propuesta tomó un rumbo decisivo cuando fue presentada en Ventana CineMad, evento al que Palacios acudió inicialmente con “cero expectativas” y con la mirada puesta en las reuniones One to One para “seguir empujando” su idea. Sin embargo, terminó obteniendo el Premio al Mejor Proyecto Documental. Para la directora aquel momento fue clave en el recorrido del documental: “Fue la primera vez que tuve la sensación de que la película empezaba a existir”.

Beatriz Mbula evoca esa misma impresión al hablar de su primer largometraje, Afro, que ha sido uno de los 53 beneficiarios de las ayudas al desarrollo audiovisual concedidas por la Comunidad de Madrid el pasado noviembre de 2025. La directora cuenta que llevan mucho tiempo detrás de este largometraje y la subvención ha sido clave para sacarlo adelante: “Ahora estamos en un momento muy bueno, casi terminando la fase de desarrollo”.
En Afro la cineasta parte de su experiencia como mujer afrodescendiente en una industria audiovisual mayoritariamente blanca para contar la historia de Lola, una actriz negra y madre primeriza que enfrenta los miedos de cuidar a su bebé en un entorno racista mientras intenta no perpetuar representaciones estereotipadas en su trabajo.
“Mi aspiración siempre ha sido ser actriz, pero no he encontrado papeles que hagan justicia a personajes afrodescendientes o que me puedan retar artísticamente, así que al final me he visto yo escribiéndolos”, cuenta Mbula sobre su faceta como guionista y directora.
La administración regional también apoya a cineastas emergentes, como es el caso de Carmela Román, que desarrolla una práctica artística que se mueve entre el cine, la escritura y la performance. Su proyecto Lecho de Pasto surge de un proceso de revisión creativa y vital que transforma material previo en una obra híbrida entre ensayo y reconstrucción performativa.

“Me di cuenta de que tenía que hacer un acercamiento al cine más personal y buscar de verdad lo que me tocaba y lo que de verdad me hacía sentirme viva”, afirma. La obra parte de un material previo: Japón, un cortometraje inédito que decidió revisar desde una perspectiva completamente distinta.
El video ensayo ha sido reconocido dentro del circuito audiovisual gracias al Premio Emergente de Emergente Cine Lab. Según la directora, participar en este programa fue clave en un momento en el que la forma final de la obra aún estaba en proceso de definición. El rodaje también estuvo profundamente vinculado al territorio madrileño, ya que se rodó mayormente en la localidad de Alcobendas.
“La Comunidad de Madrid, siendo un territorio tan amplio, nos ha facilitado muchísimo el hecho de poder rodar en muchos lugares distintos”,indica.“Si tienes una idea de película, hay un escenario para ti”.
Para Mbula, se necesitan “medidas que impulsen a los grupos que históricamente han sido relegados en el acceso a la industria” y, en ese sentido, ella se siente “afortunada” por haber sido beneficiaria de una ayuda de la Comunidad y espera que otras compañeras racializadas “tenga también esa oportunidad”.
Palacios se suma a esta reflexión y reconoce avances en visibilidad y reconocimiento. “Los datos están ahí. Las películas que están haciendo las mujeres están dando mucho de qué hablar. Están teniendo éxito y están teniendo premios”, indica. Román añade también que “tenemos la suerte de que los números de mujeres en puestos creativos están en auge en España”, señala, un cambio que atribuye en parte a políticas públicas y a transformaciones dentro de la formación cinematográfica. Palacios opina lo mismo en cuanto a la importancia de que se sigan manteniendo estas cuotas, las cuales “se han discutido mucho pero han funcionado”.