La Academia de Cine ha acogido la inauguración de la 27ª edición de la Semana del Cortometraje, con un emotivo homenaje a la Directora de Cortometrajes de Movistar Plus+ por su labor decisiva en la promoción del corto español.
La Academia de Cine se llenó de emoción y ovaciones en la tarde del viernes 17 de octubre con el homenaje a Guadalupe Arensburg, quien tras más de treinta años al frente del Departamento de Cortometrajes de Movistar Plus, ha sido reconocida por su dedicación incansable al talento emergente y la innovación audiovisual. En palabras de Rafael Portela, Vicepresidente de la Academia de Cine: ““Desde la Academia agradecemos su trabajo, su dedicación al cine español y, como ella, siempre estaremos en la Academia para respaldar, para difundir el trabajo de los cortometrajistas”. El acto, que marcó el inicio de la 27ª Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid, reunió a profesionales del sector, familiares y amigos de la homenajeada para celebrar la trayectoria de una figura considerada por muchos como “el alma del corto español”.
Portela abrió el evento destacando la relevancia de esta cita cultural: “Esta semana del cortometraje es una cita obligada del sector, no solo a nivel autonómico, sino nacional”. Además, subrayó el papel de Arensburg como una referencia clave en la promoción del corto. “Todos los que estamos aquí sabemos que el corto es cine”, insistió, reivindicando un formato que la Academia respalda con los Premios Goya y su presencia en festivales internacionales.
Por su parte, Manuel Lagos, director general de Cultura e Industrias Creativas de la Comunidad de Madrid, reconoció que el trabajo de Arensburg trasciende lo audiovisual, destacando el programa Mujeres por África. Lagos cerró su intervención con una frase que resumió el sentir de todos: “Verdaderamente, solamente recoge aquel que siembra. Así que, Guada, qué bien has sembrado”.
Una vida entregada al corto
El homenaje continuó con un vídeo en el que cineastas, productores y compañeros del sector dedicaron mensajes de cariño a la homenajeada.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando sus hijos, Ana y Martín, subieron al escenario para dedicarle unas palabras y entregarles ellos mismos la estatuilla por la que recibía el homenaje. “Ella es lo que a mí me gusta llamar una wonder woman”, dijo su hija. “Pone todo su alma, el 100% de lo que tiene, en todo lo que hace. Conserva una ilusión y una bondad casi propias de un niño”. Martín añadió: “Me gustaría expresar el orgullo y la admiración que siento por ti, mamá, pero simplemente no puedo expresarlo con palabras. Has sido capaz de compaginar tu vida laboral y familiar de una manera increíble. Hasta yo he acabado dedicándome a esto gracias a ti”.
Visiblemente emocionada, Guadalupe Arensburg subió al escenario entre aplausos prolongados. En su discurso, que combinó gratitud, humor y una mirada introspectiva sobre su carrera, reconoció que recibía el homenaje “con muchísima alegría, con muchísima emoción y debo decir que también con cierto asombro”. Explicó que “siempre me hace sentir que queda mucho por aprender, mucho por hacer, mucho por luchar, y a veces me olvido de todo lo que he aprendido y de todo lo realizado”.
“Treinta años comprando cortometrajes, sumergiéndome en historias maravillosas, viajando a festivales, conectando con gente vinculada al arte y la cultura”, repasó. “Ser la persona que selecciona los cortometrajes que se van a emitir en Movistar Plus es una gran responsabilidad, pero también un enorme privilegio”. Entre risas, compartió anécdotas de su carrera, como su primera participación en una mesa redonda del Festival de Cannes: “Entré a la sala y todo el mundo me miraba. Entendí el motivo: el mobiliario era exactamente igual a mi vestido. Pensé, hoy me he vestido estilo camuflaje chic”.
La homenajeada dedicó también un apartado especial a su familia del sector: “Guionistas, directores, directoras, productores… sois una fuente de inspiración constante. Me recordáis que el cortometraje es un espacio privilegiado de libertad creativa y de vínculos humanos”. Antes de cerrar, se dirigió a los suyos: “A mi compañero de vida, muchísimas gracias. Ni mi trayectoria ni este homenaje serían posibles sin tu cuidado y tu amor. A mis hijos, Ana y Martín, sois dos personas hermosas. Es un placer caminar la vida junto a vosotros”. Y concluyó: “Espero que quienes hayan trabajado conmigo hayan encontrado a una persona accesible, siempre dispuesta a empujar, a ayudar, a orientar. He intentado estar siempre disponible y que se haya reconocido en mí el respeto, el compromiso y la pasión que siento por el cortometraje”.
Tras recibir la estatuilla de la mano de sus seres queridos, el público entero se levantó de sus butacas para otorgarle un gran aplauso.
60.000 cortos después
Como cierre del acto, Arensburg presentó los dos cortometrajes que eligió proyectar para la ocasión: La gran obra, de Álex Lora, y Amarradas, de Carmen Córdoba. “Me dijeron que eligiera dos cortometrajes de entre los sesenta mil que he visto en mi vida”, bromeó. “Fue imposible. Hice listas por país, por década, por género… y no llegaba a dos”. Finalmente, se decidió por estas dos producciones “porque representan lo que he aprendido a la hora de apostar por proyectos: historias singulares, necesarias, que merecen ser contadas”.
Durante el coloquio posterior al visionado de los cortos, Néstor López, Productor de La Gran Obra y Carmen Córdoba, directora de Amarradas, repasaron junto a Arensburg anécdotas de ambos proyectos. Néstor López recordó entre risas cómo La gran obra, que se convirtió en el cortometraje más premiado del mundo en 2024, fue galardonada en Sundance mientras él y su equipo estaban “al fondo del auditorio, junto al bourbon”. “No teníamos ninguna esperanza en ganar”, contó, “y de repente nos llamaron al escenario para decirnos que habíamos ganado el Gran Premio del Jurado”.
Por su parte, Carmen Córdoba rememoró la gestación de Amarradas, un proyecto profundamente personal: “Fue mi terapia”, confesó. Arensburg añadió: “Cuando vi el corto, hacía poco que había perdido a mi madre. No pude contener el llanto. Salí a la calle a caminar y pensar en esas manos de mi madre, esas manos hacia mis hijos. Fue un momento de catarsis”.
El público despidió el homenaje con una larga ovación, y con la voz cargada de emoción, Guadalupe dio por finalizado el evento declarando que: “Los cortometrajes han dotado de mucho sentido mi vida.”