Las localizaciones de ‘Que Dios nos perdone’, ambientada en la última visita del Papa a la Comunidad de Madrid

Que Dios nos perdone es una cinta producida por Tornasol Films y Atresmedia Cine, dirigida por Rodrigo Sorogoyen, que tuvo su estreno en 2016 y tiene como marco de fondo la última visita del Papa a la Comunidad de Madrid. Con motivo de la próxima llegada de León XIV a la capital, recordamos las localizaciones madrileñas en las que se rodó esta película. 

Que Dios nos perdone © Cortesía de Tornasol y Atresmedia Cine

El Papa León XIV realizará un viaje apostólico a España entre el 6 y el 12 de junio, y su primera parada tendrá lugar en Madrid, ciudad que no es visitada por el máximo representante de la Iglesia católica desde agosto del año 2011, cuando el pontífice Benedicto XVI, recorrió la capital con motivo de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud. La programación del viaje oficial del santo padre incluye paradas simbólicas en emplazamientos como el Palacio Real, el Congreso de los Diputados, la Catedral de la Almudena, el estadio Santiago Bernabéu, o la Plaza de Cibeles, donde tendrá lugar el acto central.

Esta visita oficial supondrá un acontecimiento de enorme calado a nivel social, político y también mediático, que en ocasiones anteriores ya ha tenido su repercusión en el ámbito cinematográfico, tal y como ocurrió con el estreno de la película Que Dios nos perdone (Rodrigo Sorogoyen, 2016), ambientada precisamente durante el anteriormente mencionado viaje que el Papa Benedicto XVI realizó a Madrid en agosto de 2011. La presencia masiva de peregrinos, el despliegue de seguridad y la tensión social derivada del contexto socioeconómico de la época sirvieron como telón de fondo para esta macabra historia con tintes de neo-noir en la que un par de inspectores de policía, interpretados por Roberto Álamo y Antonio de la Torre, deben emprender una caza contrarreloj para atrapar a un asesino en serie sin que la población llegue a tener conocimiento del caso, con el fin de evitar un alarmismo de consecuencias impredecibles en un momento de gran repercusión mediática.

Rodaje de Que Dios nos perdone © Cortesía de Tornasol y Atresmedia Cine

El filme, fue principalmente rodado en la Comunidad de Madrid, aunque también en otras localizaciones de la geografía española como el municipio cántabro de Torrelavega, y la isla de Tenerife, hasta donde se desplazó el set para rodar las escenas en interiores debido a sus enormes ventajas fiscales. En la capital, la producción incluyó secuencias en algunas de las calles y los emplazamientos más míticos de toda la ciudad, siendo rodada prácticamente en su totalidad en los distritos Centro, Chamberí y Moncloa-Aravaca.

Empezando con el distrito Centro, la película tiene una presencia importante de localizaciones en los barrios de Sol, Embajadores, Palacio Real y Universidad, donde se pueden observar lugares como la Plaza Mayor, Tirso de Molina, la Plaza de la Luna, o la ya mencionada Puerta del Sol, donde aparecen los manifestantes indignados. También las calles San Bernardino, donde aparece el emblemático Edificio Montano del barrio de Malasaña; Tudescos, Desengaño, Ribera de Curtidores o Doctor Cortezo. La cinta también contiene la presencia de otras calles míticas del Centro como la Gran Vía, Preciados, Postas, la calle Atocha, y la calle Mayor donde tiene lugar la famosa persecución que aparece durante los primeros compases de la cinta.

Que Dios nos perdone © Cortesía de Tornasol y Atresmedia Cine

También hay una importante presencia de localizaciones en el barrio de Lavapiés, así como en el distrito de Chamberí, con especial mención al número 4 de la calle Isaac Peral y los alrededores del barrio de Argüelles; en el distrito de Moncloa, donde aparece el paseo de Eduardo Dato; y en el Barrio de Salamanca, donde puede observarse la zona de Recoletos y la Puerta de Alcalá. Por todo ello, Que Dios nos perdone no solo ostenta la particularidad de que su trama gire en torno a un evento tan específico como la visita apostólica del papa en el verano de 2011, sino que además realiza una auténtica radiografía de la capital, la cual pasa a convertirse en un elemento activo de la narración.