En el marco del Foro de Coproducción del Cortometraje de la Comunidad de Madrid entrevistamos a Guadalupe Arensburg, Directora del Departamento de Cortometrajes de Movistar+.
La Comunidad de Madrid ha celebrado el vigesimoquinto aniversario de la Semana del Cortometraje con la novedad en esta edición del Foro de Coproducción del Cortometraje, organizado por la Asociación Madrileña Audiovisual (AMA) en colaboración con la Comunidad de Madrid. En el marco de esta iniciativa conversamos con Guadalupe Arensburg, actual directora del Departamento de Cortometrajes de Movistar+ España.
Reconocida profesional de la industria cortometraje con más de 20 años de experiencia en la selección y el desarrollo de proyectos en producción, Arensburg ha sido miembro del jurado en numerosos festivales internacionales y ha participado como ponente en festivales como Cannes o Clermont-Ferrand. Tras participar en un coloquio durante la Semana del Cortometraje, hablamos con ella antes del primer Foro de Coproducción del Cortometraje, del estado actual de la industria del cortometraje y su labor al frente de la compañía española.

– Veintisiete años en el mundo del cortometraje, ¿cómo te incorporas al sector audiovisual y cómo llegas a especializarte en un ámbito como el cortometraje?
Pues la verdad que mi llegada al cortometraje fue bastante casual. Tuve la suerte de que cuando estaba estudiando comunicación audiovisual, que en ese momento era Ciencias de la Información en la especialidad de Imagen y Sonido, una amiga me dijo que tenía un amigo productor que estaba produciendo una serie de cortometrajes y que si me interesaba incorporarme al departamento de producción como auxiliar de producción. Me incorporé a ese equipo con la gran suerte de que fue una serie de 25 cortometrajes que se llamaban “Historias de un minuto”. Fue una experiencia increíble porque, aunque duraban un minuto eran 25 equipos, 25 directores, 25 historias diferentes. Estuvimos rodando varios meses y esa serie la compró Canal Plus, entonces el director de Canal Plus en esa época venía a veces al rodaje y estaba ahí, nos conocimos y luego tuve la gran suerte de que una persona de su equipo necesitaron sustituirla y él pensó en mí y entré al departamento de cortometrajes de Canal Plus en el año 1995 con muy poca experiencia, con mucha juventud, con muchísimas ganas, ya me había apasionado el rodaje, los sets y los rodajes de cine. Entré en el departamento de cortometraje siendo muy joven con mucha responsabilidad, empezando a viajar a los festivales, a negociar con las distribuidoras, sobre todo a ver cortometrajes, porque claro, yo no había visto cortometrajes antes y empecé a empaparme de cortometrajes y cortometrajes y con una visión muy global desde un lugar muy privilegiado. Ese fue mi comienzo a la industria del corto y la verdad que veintisiete años después lo vivo con la misma pasión, con la misma alegría y con el mismo sentimiento de privilegio de tener un trabajo maravilloso.
– ¿Y cuál es tu secreto para ver tantos cortometrajes? Tienes una mirada más personal como espectadora o estás viendo cine siempre desde un punto de vista de compradora y productora.
Pues a ver, yo creo que uno tiene que hacer el trabajo siempre de separarlos, porque uno siempre ve cine como espectador. Hay que hacer un ejercicio difícil de pasar del espectador al comprador, porque es que cuando uno se pone frente a la pantalla de cine, siempre se da cuenta de que operan muchas, muchas variables. Que tienen que ver con muchas identificaciones y con muchas huellas que uno lleva encima, el hecho de que conecte, de que no conecte, de que le conmueva, de que pueda entrar en la historia o no. Yo cuando veo cortometrajes de una manera profesional, digamos, tengo que ver un poco qué es lo que necesitamos programar, qué es lo que necesitamos adquirir, cuál es la línea editorial de la cadena, qué encaja, qué no encaja, qué necesito, qué no necesito.
– Entonces haces un trabajo previo…
Siempre estamos marcados por algunos parámetros. Que no significa, como dije el otro día en mi charla, que no podamos dejar de lado todos esos parámetros que nos guían. Porque como dije el otro día en la charla, nos encantan las comedias, nos encanta lo bizarro, lo gamberro, lo políticamente incorrecto. Tenemos la libertad de poder movernos en mucha diversidad. Pero es cierto que en la línea editorial, a priori, no encaja tanto la temática social o el documental o el drama o los cortometrajes muy largos porque son más complicados de programar. Pero eso no quiere decir que de repente si tenemos un cortometraje que dura media hora y que es un drama social, pero que está gustando en todo el mundo, está ganando premios y está conectando con audiencias de todas las culturas, de todas las edades, pues obviamente a nosotros nos interesa tenerlo. Dejamos de lado, digamos, toda nuestra línea editorial y lo captamos para incorporarlo a nuestra programación.

– Estamos en la 25ª edición de la Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid, muchos años de apoyo al género corto por parte del gobierno regional. Desde tu experiencia, ¿qué valoración haces de este recorrido de 25 años que coincide prácticamente con tu trayectoria profesional? ¿En qué crees que se puede seguir mejorando desde el ámbito de la política institucional?
Sí, la verdad que he tenido la suerte de poder crecer profesionalmente con la Semana del Corto. Siempre he estado ahí y cada vez que vuelvo me vuelven muchos recuerdos de lo que fueron las primeras ediciones y de todo lo que se ha ido haciendo y consiguiendo y todo el apoyo que también gracias a todo el sector del cortometraje hemos trasladado a las instituciones, lo importante que es apoyar al sector del corto. La Semana del Corto de la Comunidad de Madrid es una muestra que se nos ha escuchado.
Lo comentaba el otro día en la charla, he sido partícipe de todo el desarrollo a nivel institucional, con las ayudas, con los catálogos de distribución… Hay que agradecer a la Comunidad de Madrid que haya puesto en marcha el Foro de Coproducción de Cortometrajes, porque realmente es hacia donde nos tenemos que dirigir. Profesionalizar la industria del cortometraje implica introducir el modelo de la coproducción entre países porque es la manera de conseguir mayor financiación, que se traduce en un modelo más justo de trabajo y que permite crear obras más competitivas a nivel internacional. Esto es algo que estamos entendiendo todos los que trabajamos en la industria y por eso hay un enorme movimiento en todos los festivales de productores, que ya no buscan producir en su país, buscan coproducir, buscan talento en otros países, otros productores con los que unir fuerzas y empujar proyectos más fuertes. En este sentido la Comunidad de Madrid ha hecho una apuesta increíble con el foro de coproducción, y ha comprendido que la profesionalización del sector pasa por coproducir. Es un paso más, pero un paso muy importante.
– ¿Qué esperas de esta primera edición?
Estoy muy ilusionada con esta primera edición. El Foro cuenta con productores europeos que llevan mucho tiempo coproduciendo en otros países europeos, interesados en buscar talento en España y productores que se embarquen en producciones. Yo que soy una embajadora del corto español cuando estoy fuera en festivales, es increíble cuando los productores europeos me preguntan por los productores españoles. Siento que están interesados en buscar compañeros en España, creo que entre los productores madrileños y europeos se pueden encontrar sinergias, colaboraciones, líneas de trabajo comunes. Ojalá que eso se traduzca en más proyectos de coproducción de cortometrajes, aunque hay que darle tiempo.
– Has incidido también en las dificultades que aún existen en el género, como el carácter amateur de algunas producciones en cuanto a equipos y medios técnicos por falta de financiación, ¿cuáles crees que podrían ser otras iniciativas para mejorar la profesionalización?
Creo que vamos por muy buen camino, las evidencias hablan por sí solas. Ganar el Óscar con un corto español, en la short list del año pasado había cuatro cortos, habla muy bien de la buena salud que goza el corto español. En este momento, hay que seguir teniendo buenos productores, que apuesten por dar viabilidad a proyectos con financiación necesaria para poder situarse de forma competitiva a nivel internacional. Creo que tenemos que seguir formando a la gente, tener buenos técnicos en todas las áreas del oficio cinematográfico. Hay que seguir apostando por el apoyo de las instituciones, que se considere el verdadero valor del cortometraje, como la campaña que hicimos el año pasado para los Goya porque el corto también es cine. Muchas veces no solo es cine, la libertad creativa que se da en el cortometraje, la frescura, el riesgo que se asume en los cortometrajes muchas veces hay que renunciar cuando se hacen largos. Hay que cuidar esa parte del corto que no tienen los largos y por eso es tan importante que las instituciones sigan entendiendo que el corto es cine.
– El corto es cine, algo en lo que has insistido en el coloquio durante la Semana del Corto, para destacar los cambios y el desarrollo de la industria del cortometraje en España.
Yo que soy una gran promotora del cortometraje español he notado en los ultimos diez años con mis colegas compradores y productores que todo el mundo está interesado en saber que están haciendo directores o productores españoles, vienen a preguntarme por proyectos y profesionales. Por eso destaco la importancia que tiene que la Comunidad de Madrid haya reforzado con el Foro de Coproducción su apuesta por el cortometraje, denota la importancia de seguir mejorando y creciendo para mover coproducciones entre países.
Estos últimos años hemos conseguido cosas importantes. Hemos entrado en las pantallas de los festivales mas importantes. Por ejemplo, este año hemos estado en la sección oficial de Cannes con Aunque es de noche. Juanjo Giménez ganó la Palma de Oro de Cannes y estuvo nominado a los Oscar, que se ganó con Alberto Mielgo y El limpiaparabrisas.
Otra cosa importante es la creación de distribuidoras especializadas de cortometrajes. Yo hace quince años pensaba que nadie mejor que el productor o el director para cuidar al cortometraje, a tu pequeña creación que ha implicado tanto esfuerzo. Ahora no lo dudo, la figura del distribuidor ha profesionalizado el cortometraje. Al aumentar tanto la producción de cortometrajes con la democratización de la tecnología, las televisiones, los festivales, cualquier evento… recibimos gran cantidad de cortos. La figura del distribuidor, que conoce la línea editorial del festival, de la television, de alguna forma te están haciendo un primer filtro en ese marasmo tan grande de propuestas. Realmente son grandes profesionales que ya tienen el contacto con el programador, con el comprador, trabajan al servicio y entienden la estrategia de distribución. Ese modelo del director-productor-distribuidor no funciona, cada uno tiene que dedicarse a lo suyo.
La aparición de productores especializados en la producción de cortometrajes también es otro aspecto a destacar de cómo ha cambiado el sector. Yo he vivido el momento del director que producía, o el productor que también dirige y no funcionaba igual. Ahora hay productoras de corto muy valoradas, también fuera de España, haciendo coproducción. Empujan el talento del país para sacar lo mejor de ellos con un nivel impresionante.
Y otra de las aportaciones destacadas de los últimos años es la publicación de los catálogos de distribucion de las distintas comunidades, una maravilla de labor institucional en los festivales de cine que tiene trascendencia e importancia. El apoyo institucional con las ayudas a la producción y los catálogos, y la educación con las escuelas son las claves que permiten que a lo largo de los años el cortometraje español se vaya introduciendo en festivales y premios. He tenido la suerte de ser partícipe y testigo de cómo se ha ido desarrollando toda esta actividad de la industria del cortometraje español.

– Se ha considerado el cortometraje como la cantera del talento cinematográfico, pero de un tiempo a esta parte vemos que es una herramienta audiovisual de enorme potencial utilizada por las marcas en estrategias de branded content, y que ha conectado con el cine, el ejemplo más reciente como la colaboración de Saint Laurent y Almodóvar en Extraña forma de vida, ¿qué opinión te merece este fenómeno promovido por las marcas? ¿Acerca el formato al gran público?
La primera reflexión que hago es que realmente yo creo que hoy en día el formato de cortometraje se está introduciendo de todas las maneras en la sociedad, es el formato natural para consumir. En este mundo líquido donde hay que consumir todo lo posible en el menor tiempo posible y muy rápido, el formato corto encaja perfecto. Me parece natural que las marcas también acudan al formato corto para poder trasladar cualquier tipo de mensaje, porque es la forma natural de nuestra sociedad, el trasladar un mensaje de una manera impactante, rápida, concisa, rotunda y breve. En ese sentido, el cortometraje es perfecto y lo estamos viendo. Esta manera de consumir imágenes de la gente joven a través de tantos dispositivos y de una manera rápida, es como que el cortometraje le va perfecto y cada vez encaja mejor el formato corto para las nuevas audiencias.
– Volviendo a tu labor en Movistar+, una pregunta obvia pero que seguro todo director o productor novel os hace continuamente, ¿qué tiene que tener un cortometraje para interesar a la plataforma en el Proyecto Corto Movistar que tantos galardones os ha dado en los últimos años?
Como comenté en mi presentación de la Semana es una pregunta difícil de contestar. Cualquier creación artística es difícil pronosticar que va a ocurrir con ella en su encuentro con el público. Cuando uno hace cortos ya no le pertenece, le pertenece al público, es un misterio lo que va a pasar. En todo caso lo que buscamos es lo mismo que como espectadores de cine, historias auténticas, singulares, honestas, contadas desde el corazón, que aborden temáticas universales con las que cualquier audiencia pueda sentirse identificadas. Buscamos que tengan un impacto visual en la audiencia, arriesgadas a nivel narrativo y a nivel estético.
Es muy apasionante, cuando uno valora un corto y ya está hecho tienen muchas herramientas para ser objetivo. Pero el cine es algo subjetivo, tiene mucho que ver con la propia experiencia, tu educación, tu visión de las cosas… Pero cuando uno tiene que seleccionar lo que considera que es lo mejor tiene que introducir un grado de objetividad. Cuando seleccionas cortos realizados tienes más herramientas que cuando el corto es papel, momento en el cual es mucho más difícil saber si ese proyecto va a funcionar o no. Cualquier tipo de creación es un misterio, esa obra que camina sola no se sabe de que manera puede conectar con el público. He debido ver más de 50000 cortometrajes, y es un misterio saber si va a funcionar o no.
Por eso preguntarte que hace que un corto sea bueno es difícil, pero si que despues de mi trayectoria de tantos años de visionados puedo dar una valoración personal. Creo que la alquimia se da si las historias son miradas sobre el mundo. Lo que todos buscamos como compradores, programadores o espectadores son que esas miradas sobre el mundo sean contadas por una persona que tenga una manera particular, singular, auténtica y honesta, de mirar el mundo y contar historias. En ese sentido, cuando hay algo que es innovador tanto a nivel narrativo como visual se da que detrás hay una persona que mira el mundo de una forma particular y que interpreta en imágenes de una manera singular y con autenticidad. Historias que junto a sus temáticas tengan un impacto gráfico en la audiencia, que a nivel visual sean interesantes pero que traten temáticas universales. Un cortometraje trabaja en la condensación, todo tiene que tener un sentido, hay que empezar desde algo pequeño y hacerlo crecer. Desde una idea concreta, a través de una narración directa y sencilla, que con una imagen te hagas preguntas, que te provoque algo.
Luego hay una cuestión fundamental también para los que valoramos cortos y tenemos que decidir donde poner dinero, y es el tandem director y productor. Es muy importante que haya productores comprometidos con el cortometraje. Lo he visto mil veces, un director que ves que no logra sacar lo mejor de él porque no tiene un productor a su lado, que lo inspira, que lo contiene, que lo acompaña… Un director puede tener el mejor proyecto del mundo pero si no tiene la capacidad de darle viabilidad que le da un productor.
– Respecto a la política de adquisiciones, has hablado mucho de la diversidad del contenido que reclaman las plataformas como una clave para generar industria en regiones y países sin tradición cinematográfica. ¿Crees que seguirá esa tendencia o la adquisición se hará más selectiva en búsqueda de los diamantes en bruto que toda plataforma quiere exhibir?
La diversidad ha venido para quedarse al mundo de las plataformas. La diversidad aporta siempre, es necesaria y todos la buscamos. Siempre hay productos buenos en cualquier tipo de género, duración, nacionalidad, lengua. Siempre encontramos cosas buenas que conectan con el público y con la crítica. Todas las empresas vamos hacia la diversidad.
– El apoyo de una empresa privada como Movistar es fundamental pero en tu labor también has trabajado otras iniciativas. Has sido productora ejecutiva de tres cortos premiados por los Goya.
Sí, diría que tengo un trabajo increíble, seleccionar los cortos de la cadena es una responsabilidad pero también un enorme privilegio. Seleccionarlos para poder brindarlos a la audiencia, detectar las joyas en el mundo y compartirlos para gente que lo va a valorar. Si hay algo que me parece un privilegio absoluto en mi trabajo es el tema de coproducir, de ser la productora ejecutiva. Hemos dado seis ayudas de coproducción y a partir del año que viene vamos a dar 10 ayudas de 9000 euros para coproducción a través del Proyecto Corto de Movistar Plus. Un proyecto que nació en 1997 cuando por primera vez un corto español fue nominado al oscar Esposados de Juan Carlos Fresnadillo que marcó un hito importante. Desde Movistar Plus se da un paso adelante y se decide dejar ser meros compradores y pasar a involucrarnos en la producción de cortometraje español y en el apoyo de nuevo talento. Nace así el Proyecto Corto a través del cual hemos coproducido 187 cortometrajes, con ganadores del Goya como Loop, Blue Malone o Totem Loba, grandes cortos que nos han dado muchas alegrias.
– En qué últimos proyectos estáis trabajando desde Movistar, que podremos ver próximamente en Movistar Plus+, que se pueda anticipar claro.
Estamos trabajando ya en las nominaciones de los Goya, en los nominados a los Premios Feroz. En enero estará disponible Aunque es de noche, está nominado a ambos premios. En febrero haremos la programación especial sobre los Goya, y en Marzo con los Oscar, la temporada de premios. Estaremos también en febrero en Clermont Ferrand, el gran festival de cortos con la sección oficial. Trabajaremos una programación especial sobre el festival y en eso estamos trabajando en las próximas fechas.
– Ya por terminar qué consejos le darías a todos esos jóvenes en muchos casos estudiantes, que se lanzan a contar su primera historia a través del cortometraje.
Es fundamental estar en los eventos, los festivales, en charlas, en la Semana del Corto. Hay que dejarse ver sin miedo a hablar con los profesionales, todos hemos empezado en algún momento y tuvimos una oportunidad en esta industria. La gente del corto es generosa, todos nos sentimos qué hacemos lo que nos gusta hacer. Cuando ves a un joven que está, que tiene interés, que tiene pasión, poco a poco se va a generar algo. Estar donde se generan vínculos, encontrar los mismo intereses con colegas, a mi es lo que me ha dado muchísimo para ir introduciéndome en la industria.