La Comunidad de Madrid, escenario de rodaje del mejor cine fantástico

'La marca del Hombre Lobo' de Paul Naschy

La Comunidad de Madrid ha sido escenario de rodaje de títulos míticos del género fantástico. El itinerario Madrid Fantastic supone, en este sentido, una guía fundamental conocer las localizaciones donde se filmaron estos grandes clásicos. En este artículo, ampliamos la propuesta inicial de la guía, descubriendo las localizaciones donde se rodaron varios de esos títulos míticos. Segmentadas por temática y para los más amantes del género.

Dando continuidad a las rutas que propone Madrid Fantastic, el itinerario que agrupa escenarios clave del cine de fantasía rodado en la región, ampliamos en este artículo las localizaciones de la Comunidad de Madrid donde se filmaron varios iconos del cine fantástico: espacios naturales, edificios históricos y entornos urbanos que sirvieron de plató para producciones nacionales e internacionales.

A través de estas rutas dedicadas a los Hombres lobo, Vampiros, Brujas y Zombis, la Comunidad de Madrid muestra su diversidad de localizaciones y los edificios y espacios capaces de dar vida al mejor cine fantástico. Además, destacamos las localizaciones presentes en el catálogo de Film Madrid Region de cada uno de estos municipios, que contribuyen a la creación de esa atmósfera de misticismo y terror de estos cuatro géneros.

Hombres Lobo: bosques, castillos y pueblos para el mito licántropo

Para esta ruta se propone un recorrido por enclaves del oeste y suroeste de la región, donde abundan embalses, castillos, monasterios y núcleos históricos de piedra, escenarios que encajan con la iconografía clásica del hombre lobo. El itinerario puede comenzar en San Martín de Valdeiglesias, cuyos espacios como la Avenida del Galeón o los entornos del embalse de San Juan conforman un paisaje propicio para relatos nocturnos y maldiciones ancestrales. En este municipio se rodó La marca del hombre lobo (1968), dirigida y protagonizada por Paul Naschy, donde Waldemar Daninsky vive atrapado por una maldición que lo transforma durante las noches de luna llena.

La siguiente parada recomendada es Pelayos de la Presa, con localizaciones que evocan ruinas aisladas y paisajes boscosos muy vinculados al género. Aquí se rodó La noche de Walpurgis (1971), de León Klimovsky, una historia que mezcla vampiros y hombres lobo y que consolidó al personaje de Daninsky dentro del fantástico español. El recorrido continúa por Villafranca del Castillo, un entorno residencial con amplios espacios abiertos que encaja con relatos de criaturas nocturnas. En este municipio se filmó El retorno del hombre lobo (1980), de Paul Naschy, en la que un grupo de jóvenes se enfrenta a la resurrección de un antiguo monstruo ligado a rituales oscuros. Desde allí se recomienda avanzar hasta Torrelodones, donde la Atalaya o Torre de los Lodones, los embalses, fincas y áreas del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares conforman un paisaje abrupto y aislado, muy acorde con persecuciones y apariciones sobrenaturales. En el municipio se rodó Monster Dog —también conocida como Leviatán—, centrada en una criatura salvaje vinculada al mito del hombre lobo. La ruta sigue en Navacerrada, cuyas plazas tradicionales, travesías y el embalse destacan como espacios idóneos para historias de montaña y terror. En este enclave se rodaron La noche de Walpurgis y El retorno de Walpurgis (1973), esta última dirigida por Carlos Aured con guion de Paul Naschy, que amplía la genealogía maldita de los Daninsky y su vínculo con antiguas familias satanistas.

En Valdepiélagos, un entorno rural que remite al aislamiento y a comunidades pequeñas rodeadas de naturaleza, se rodó El retorno del hombre lobo (1984), de Claudio Fragasso, una historia ambientada en la actualidad que mezcla música pop y asesinatos atribuidos a una criatura salvaje. La siguiente parada es Pozuelo de Alarcón, donde el cortijo andaluz figura como un escenario capaz de recrear espacios cerrados y decadentes propios del género. En este municipio se rodó Licántropo. El asesino de la luna llena (1996), de Francisco Rodríguez Gordillo con guion de Paul Naschy, secuela directa de La marca del hombre lobo. El itinerario continúa hacia Chinchón, con la Plaza Mayor, bodegas y fincas rústicas que conforman un conjunto histórico adaptable a relatos de brujería y maldiciones familiares. Aquí se filmó La bestia y la espada mágica (1983), dirigida y protagonizada por Paul Naschy, donde la saga de los Daninsky se traslada hasta Oriente y se cruza con samuráis y hechiceras. La ruta puede cerrarse en Batres, con el casco urbano y el Parque Regional del Río Medio Guadarrama, espacios con capacidad para recrear atmósferas medievales y boscosas. En este municipio también se rodó La bestia y la espada mágica, reforzando su vinculación con uno de los títulos más singulares del cine licántropo español.

Vampiros: una travesía por los escenarios del terror y la noche

Para recorrer esta ruta, recomendamos empezar por el sur de la Comunidad de Madrid, justo donde lo habíamos dejado en la ruta anterior, en Batres. Su centro urbano combina perfectamente con su castillo para evocar la atmósfera clásica del cine de vampiros presente en películas como Un vampiro para dos (1965, Pedro Lazaga) y Brácula (1997, Álvaro Sáenz de Heredia). En Un vampiro para dos, el matrimonio interpretado por José L. López Vázquez y Gracita Morales se enfrenta a los colmillos de Nosferata (Trini Alonso), mientras que Brácula sitúa la acción en una misteriosa isla aterrorizada por el vampiro Señor de Valpurgis, del que Chiquito de la Calzada debe escapar.

Desde allí, la ruta sigue hacia Alcorcón, donde los castillos de San José de Valderas remiten al ambiente gótico de La saga de los Drácula (1973, León Klimovsky). Esta producción sitúa a Tony Isbert y Tina Sáinz en un recorrido por Transilvania plagado de criaturas, vampiras y misterios. Aldea del Fresno se presenta como parada obligatoria por su casco urbano, además de localizaciones como la Noria Hispanomusulmana, el Palacio de El Rincón y la playa del Alberche. Aquí se rodó La venganza de Ira Vamp (2010, Álvaro Sáenz de Heredia), una comedia sobre los extraños sucesos de una mansión ahora que el dueño ha enviudado. Más al oeste, en San Martín de Valdeiglesias, destaca el Castillo de la Coracera, que junto a otros escenarios, forma un clima capaz de ambientar historias icónicas sobre vampiros como Malenka (1969, Armando de Ossorio), Un vampiro para dos y La saga de los Drácula. En Pelayos de la Presa, el Monasterio de Santa María de Valdeiglesias y sus entornos rurales se presentan como enclaves idóneos; mientras que en Navacerrada, su Travesía de la Audiencia y la Plaza del Doctor Gereda ofrecen espacios adaptables para películas de vampiros. En ambas localidades se rodó La noche de Walpurgis (1971, León Klimovsky) y en Navacerrada también La saga de los Drácula.

En la sierra, Rascafría y Miraflores de la Sierra brindan bosques, antiguos castros y refugios invernales que se adecuan al argumento de Vampyres (2015, José Ignacio Arrufat), mientras que Torrelaguna y Patones permiten recorrer entornos rurales y urbanos donde se pueden desarrollar historias como La orgía nocturna de los vampiros (1973, León Klimovsky). La ruta finalizaría en Alcobendas, donde se rodó Brácula. En este municipio destacan el Monte de Valdelatas y el parque Fuentelucha.

Brujas: un recorrido por pueblos, embalses y bosques repletos de hechicería

Esta ruta propone un itinerario por enclaves del norte y oeste de la región donde predominan núcleos históricos de piedra, ermitas aisladas, embalses, fincas rodeadas de arbolado y paisajes serranos, escenarios que encajan con la iconografía clásica de la brujería y los rituales ocultistas.

El itinerario puede comenzar en Patones, cuyo casco urbano, la calle Paloma, la ermita del Pontón de la Oliva y el entorno del embalse conforman un conjunto especialmente evocador para relatos de hechicería rural. En este municipio se rodó Pacto de brujas (2003), dirigida por Javier Elorrieta, un thriller sobrenatural en el que un psiquiatra escéptico se ve envuelto en una investigación marcada por la ouija, el tarot y una matanza en un pueblo de la sierra. La siguiente parada es Valdepiélagos, cuyo entorno se asocia a historias de maldiciones ancestrales. Aquí se filmó El retorno del hombre lobo (1984), de Claudio Fragasso, que mezcla licantropía y brujería en torno a una serie de crímenes atribuidos a una criatura sobrenatural. En Manzanares el Real, las vistas de La Pedriza, el castillo, el embalse de Santillana y los caminos de acceso figuran como espacios capaces de recrear mundos arcaicos y sociedades aisladas, muy ligados a la hechicería. En este municipio se rodó Hundra (1983), dirigida por Matt Cimber, sobre una guerrera que busca venganza tras la destrucción de su tribu.
El recorrido se adentra después en Villafranca del Castillo, un entorno residencial rodeado de espacios abiertos que se presta a historias contemporáneas con rituales ocultos. En el municipio también se filmó El retorno del hombre lobo.

En Las Rozas, los alrededores de la parroquia de San Miguel, la iglesia de Nuestra Señora del Retamar y sus plazas principales conforman escenarios urbanos que pueden adaptarse a relatos de cultos secretos. En este municipio se rodó Los ritos sexuales del diablo (1982), dirigida por José Ramón Larraz, centrada en una secta satánica. La ruta continúa en Boadilla del Monte, donde el palacio del Infante Don Luis figura como un enclave adecuado para ambientar reuniones clandestinas y aquelarres. En este municipio se rodó Las brujas de Zugarramurdi (2013), de Álex de la Iglesia, comedia negra sobre dos atracadores que caen en manos de una comunidad de mujeres antropófagas. El entorno del pantano de San Juan, en el término de San Martín de Valdeiglesias, ofrece embalses, bosques, recintos mágicos como El Bosque Encantado y construcciones históricas que encajan con relatos de maldiciones ancestrales y pueblos sumergidos. En este municipio se rodó Bajo aguas tranquilas (2005), dirigida por Brian Yuzna, donde un mal sobrenatural emerge décadas después de que un pueblo quedara inundado por una presa.

En Pelayos de la Presa, el monasterio y su entorno natural se presentan como escenarios idóneos para relatos de alquimia y fanatismo religioso. En este municipio se filmó El mariscal del infierno (1974), de León Klimovsky, centrada en un caudillo obsesionado con la Piedra Filosofal y las artes ocultas. La ruta se completa con Navas del Rey y Aldea del Fresno, cuyos cascos urbanos y entornos fluviales se prestan a historias de pueblos malditos y presas artificiales. En ambos municipios se rodaron escenas de Bajo aguas tranquilas. El itinerario se cierra en Batres y Chinchón, cuyos castillos, bodegas y plazas históricas recrean universos medievales y maldiciones familiares. En estos municipios se rodó La bestia y la espada mágica (1983), de Paul Naschy, que mezcla licantropía y hechicería en una aventura que traslada la saga de los Daninsky hasta Oriente.

Zombis: atalayas, canteras y barcos fantasma

Esta ruta propone un itinerario por enclaves de la Comunidad de Madrid donde abundan atalayas medievales, embalses, ruinas industriales, canteras, iglesias aisladas y núcleos históricos, escenarios idóneos para relatos de resurrecciones imposibles, maldiciones ancestrales y epidemias sobrenaturales.

El recorrido puede comenzar en El Vellón, donde el acueducto de El Espartal y la atalaya conforman un paisaje áspero y monumental que remite a leyendas medievales y órdenes malditas. En este municipio se rodó El ataque de los muertos sin ojos (1973), de Amando de Ossorio, historia en la que un grupo de templarios ejecutados por sacrificios humanos regresa del más allá para vengarse, segunda entrega de su célebre tetralogía de terror. La siguiente parada es Daganzo, cuyo casco urbano y calles estrechas —como la calle Príncipe Felipe— ofrecen un entorno reconocible para relatos contemporáneos que se tornan pesadilla. En este municipio se rodó Más allá del terror (1980), dirigida por Tomás Aznar, sobre motoristas violentos que, tras asaltar un bar, quedan atrapados en una casa marcada por una maldición y por la presencia de inquietantes muertos vivientes.

La ruta continúa en Torrelodones, un municipio que concentra una notable variedad de escenarios como el cementerio de Nuestra Señora del Rosario o el embalse de Los Peñascales, además de otros lugares especialmente adecuados para relatos de cultos ocultos y levantamientos de ultratumba. Aquí se rodó La rebelión de las muertas (1973), de León Klimovsky, ambientada en una mansión donde un sabio experto en vudú despierta fuerzas mortales, así como Sólo se muere dos veces, centrada en experimentos científicos de consecuencias funestas. En Alpedrete, la cantera, un espacio de aspecto árido y mineral, es perfecta para recrear parajes hostiles y escenas de persecución entre ruinas. En este municipio se rodó nuevamente Más allá del terror (1980), con su combinación de violencia juvenil, maldiciones y zombis. El itinerario se adentra después en El Escorial, donde avenidas residenciales, chalés aislados, embalses, fincas privadas, dehesas y puentes históricos figuran como escenarios versátiles para thrillers sobrenaturales. En este municipio se rodó La momia nacional (1981), de José Ramón Larraz, la historia de un joven arqueólogo cuya vida se desmorona cuando una princesa egipcia maldita despierta para desatar una violenta persecución.

Más al oeste, Aldea del Fresno aporta un conjunto singular: playas fluviales, puentes y parques naturales, localizaciones que pueden transformarse en junglas remotas o pueblos tomados por fuerzas oscuras. En este municipio se rodó La noche de los brujos (1973), de Amando de Ossorio, sobre una expedición científica que descubre una tribu de vudú-zombis en África. La ruta prosigue en Pelayos de la Presa, donde la laguna de Monteagudillo y el centro urbano se sitúan como enclaves ideales para recrear abadías en ruinas y pueblos abandonados. En este municipio se rodó La noche del terror ciego (1972), primera parte de la famosa tetralogía de Ossorio, centrada en una joven atrapada en un pueblo desierto dominado por una siniestra orden templaria, así como Necrophagus (1971), de Miguel Madrid, que relata la investigación de un científico convertido en monstruo tras ser enterrado vivo. El recorrido se cierra en el entorno del pantano de San Juan y San Martín de Valdeiglesias, donde el embalse y sus alrededores componen un mosaico de paisajes acuáticos y fortificaciones ideales para historias de barcos fantasma y monjes resucitados. En este municipio se rodó El buque maldito (1974), tercera entrega de la tetralogía de Amando de Ossorio, en la que un grupo de modelos y científicos se topa con un navío medieval habitado por templarios esqueléticos.

Estas cuatro rutas no solo permiten recorrer los escenarios del cine fantástico en la Comunidad de Madrid, sino también sumergirse en la riqueza de su patrimonio natural, histórico y urbano. Cada recorrido ofrece la oportunidad de descubrir paisajes, edificios y rincones que inspiran historias de terror, magia y criaturas sobrenaturales, conectando la ficción con el territorio y convirtiendo la región en un destino único para los amantes del cine y del misterio.