Las huellas de Álex de la Iglesia en los escenarios de la Comunidad de Madrid

A lo largo de su carrera, Álex de la Iglesia ha llevado sus historias a múltiples rincones de la Comunidad de Madrid, utilizando tanto edificios históricos como espacios urbanos contemporáneos para construir el trasfondo de sus películas. En este artículo hacemos un recorrido por algunos de esos escenarios, mostrando cómo estos lugares se convierten en protagonistas silenciosos que refuerzan el humor, el suspense y la ironía presentes en su obra.

La última edición del Festival de Cine de Alcalá de Henares (ALCINE), celebrada en noviembre, situó a Álex de la Iglesia como figura central de su inauguración al recibir el Premio Piedra Angular en la Gala de Apertura de ALCINE 54, treinta y cinco años después de haber ganado la sección de 16 mm con Mirindas asesinas en 1990.

El director bilbaíno participó en el acto en el Teatro Salón Cervantes, mantuvo un encuentro con el público y fue objeto de un homenaje que incluyó la proyección en 4K de La comunidad, restaurada por Mercury Films y FlixOlé, así como la inauguración de la exposición Álex de la Iglesia: 35 años riendo ante la oscuridad, instalada en la Capilla del Oidor y centrada en distintas etapas de su trayectoria, desde sus inicios en el certamen hasta los proyectos recientes de su productora Pokeepsie Films.

La Comunidad

Dentro de su extensa obra, la filmografía de Álex de la Iglesia ha viajado por distintos territorios, pero la Comunidad de Madrid está presente en casi todas ellas. Un ejemplo de obras que se han rodado en distintas zonas de la Comunidad de Madrid es Mi gran noche (2015), que se desarrolla casi por completo en el bullicioso estudio de un hotel, donde se prepara una gala de Nochevieja llena de confusión, enredos y personajes disparatados; la película combina humor absurdo y situaciones caóticas, reflejando el sello característico del director, y aprovecha la estética de la ciudad de Madrid para acentuar la sensación de descontrol. Otro ejemplo es La habitación del niño (2006), que combina terror y suspense mientras sigue a un matrimonio que se muda a una casa de una urbanización cuyo rodaje se sitúa en las afueras de la capital, con escenas rodadas también en distintos puntos de la región. Desde interiores emblemáticos del centro de Madrid hasta enclaves históricos de municipios como Alcalá de Henares o Boadilla del Monte, la Comunidad aparece una y otra vez como telón de fondo de las historias más conocidas del cineasta.

Fuenlabrada, uno de los escenarios industriales de Acción mutante, la ópera prima de Álex de la Iglesia

Acción mutante (1993) marcó el debut en la dirección de Álex de la Iglesia, una película que fusiona ciencia ficción, comedia negra y crítica social en un tono distópico y provocador. La película sigue a una banda terrorista autoidentificada como “mutantes”, formada por seres deformes que emprenden una serie de acciones violentas contra una sociedad obsesionada con la belleza y el éxito.

Una parte significativa del rodaje de Acción mutante se realizó en exteriores industriales de Madrid y de Fuenlabrada. Estos espacios aportaron al film su tono sucio, decadente y distópico, perfecto para situar las acciones de los mutantes terroristas en un entorno que visualmente se aleja del Madrid convencional y se acerca a un paisaje urbano marginal.

El impacto de Acción mutante trascendió el contexto del cine español de su tiempo. La película fue nominada a varios Premios Goya y a día de hoy se le considera una obra de culto dentro del género fantástico y satírico nacional.

Acción mutante

La ciudad de Madrid como telón de fondo de sus películas más icónicas

La Gran Vía madrileña ha sido testigo de varias escenas míticas de la filmografía de Álex de la Iglesia. En El día de la bestia (1995), el recorrido del sacerdote interpretado por Álex Ángulo y los personajes de Santiago Segura incluye lugares como la tienda de discos Hard Vynil, la sala Revólver o el luminoso de Schweppes en la plaza del Callao, donde los protagonistas cuelgan a ocho metros de altura en una de las secuencias más recordadas del cine español. Las Torres KIO, con su singular forma inclinada, sirvieron como símbolo del Anticristo en la película, integrando la arquitectura madrileña a la narrativa fantástica del filme.

En La comunidad (2000), Madrid también ocupa un papel central. Los interiores del piso que vende el personaje de Carmen Maura se rodaron en la calle del Desengaño, mientras que los exteriores fueron grabados en un edificio señorial de la calle de San Francisco el Grande, transformado visualmente por de la Iglesia en una fortaleza urbana. Escenas memorables, como el forcejeo entre los personajes de Terele Pávez y Carmen Maura, tienen lugar en azoteas que muestran la ciudad desde una perspectiva única, consolidando la relación entre los personajes y el entorno urbano.

Crimen Ferpecto (2004) vuelve a situar a la ciudad como escenario central, con el exterior del centro comercial recreado en la actual Fnac Callao y la Puerta del Sol como telón de fondo para la presentación del personaje de Willy Toledo, conservando detalles históricos como el icónico cartel de Tío Pepe. La interacción entre los personajes y los espacios comerciales refleja la crítica social y el humor que caracteriza la obra del director.

En Balada triste de trompeta (2010), la ciudad se convierte en un lienzo para la historia, desde la azotea del Banco de Bilbao hasta la Estación del Norte, transformada en el Gran Teatro Caixabank Príncipe Pío. La calle del Españoleto sirve para recrear el atentado a Carrero Blanco, combinando historia y ficción en un espacio urbano reconocible.

Más recientemente, en El bar (2017), la acción transcurre íntegramente en Madrid. La Gran Vía vuelve a ser escenario, y el exterior de la taberna se rodó en la plaza de los Mostenses, mientras que su interior recrea el antiguo Bar Palentino, lugar donde de la Iglesia escribió el guion. En Perfectos desconocidos (2017), la azotea del Hotel Sardinero ofrece vistas panorámicas de la ciudad, mientras que los pocos exteriores se rodaron en la zona de Alonso Martínez, mostrando cómo la ciudad sigue siendo un elemento esencial en sus películas.

El Bar

Muertos de risa: rastreando los escenarios de Alcalá de Henares

Muertos de risa (1999), dirigida por Álex de la Iglesia y con guion coescrito junto a Jorge Guerricaechevarría, narra la historia de dos humoristas interpretados por Santiago Segura y El Gran Wyoming, cuyo éxito profesional va deteriorando su relación personal. Como es habitual en la filmografía del director, la película mezcla la comedia con un drama progresivo, empezando con una escena inicial que funciona casi como desenlace narrativo antes de retroceder a los años setenta para explorar la formación y convivencia del dúo protagonista.

La mayor parte del rodaje tuvo lugar en la Comunidad de Madrid, aunque también se rodó en Barcelona. Destaca Alcalá de Henares como emplazamiento de rodajes con localizaciones como el antiguo cuartel de Sementales, entonces gestionado por la Fundación Colegio del Rey. Este espacio sirvió, por ejemplo, para recrear la enfermería de la cárcel en la que ingresa el personaje de Santiago Segura, aportando a la película un marco arquitectónico histórico de la ciudad.

La presencia de Álex de la Iglesia en Alcalá de Henares no es puntual. Su relación con la ciudad se remonta a sus primeros pasos como cineasta: su cortometraje Mirindas asesinas fue premiado en ALCINE en 1990 y una de sus producciones más recientes, la serie 30 Monedas también se ha rodado en varias zonas de la ciudad.

Las brujas de Zugarramurdi y el Palacio del Infante Don Luis

Parte del rodaje de Las brujas de Zugarramurdi (2013), se desarrolló en el Palacio del Infante Don Luis, en Boadilla del Monte. La filmación fue posible gracias a la autorización del Ayuntamiento de Boadilla del Monte y al visto bueno de la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, que supervisó el cumplimiento de estrictas medidas para preservar los elementos históricos del edificio.

El rodaje en el palacio implicó la movilización de más de 100 personas, que acabó generando un impacto positivo en el comercio y la hostelería de la zona.

Además de estas escenas en Boadilla, la película arranca con un espectacular inicio en la Puerta del Sol, donde los personajes interpretados por Hugo Silva y Mario Casas cometen un atraco a una casa de empeños, ayudados por las estatuas vivientes de la plaza, un guiño visual que combina lo urbano con el toque fantástico característico de la cinta.

Mirindas Asesinas

El recorrido por estas producciones subraya el papel de la Comunidad de Madrid como un territorio especialmente versátil para la creación audiovisual, capaz de ofrecer desde centros históricos y palacios monumentales hasta paisajes industriales, barrios populares y grandes ejes urbanos. La concentración de espacios reconocibles, la diversidad arquitectónica y la capacidad logística para acoger rodajes de distinta escala han convertido a la región en un escenario recurrente dentro de la filmografía de Álex de la Iglesia. En este contexto, la labor de Film Madrid Region resulta clave para articular la colaboración entre instituciones, facilitar permisos y promover el potencial del territorio como destino cinematográfico, reforzando la proyección exterior de Madrid y su consolidación como polo de producción dentro del sector audiovisual.

Gracias a las iniciativas impulsadas por Film Madrid Region, la Comunidad de Madrid ha logrado crear un ecosistema que facilita la implantación de proyectos audiovisuales de gran escala y refuerza el papel del territorio dentro del mapa cinematográfico nacional e internacional.