La sexta entrega de la saga que sigue al irreverente expolicía interpretado por Santiago Segura eligió, como viene siendo habitual desde la primera película, varias localizaciones madrileñas. Desde bares de estética castiza que funcionan como centro de operaciones del protagonista hasta los túneles de la M-30 o la Real Casa de Correos han acogido el rodaje de ‘Torrente, presidente’.
En esta nueva entrega de la saga, José Luis Torrente debuta en la política española como miembro de un partido populista llamado Nox. Su objetivo es claro: ser el futuro presidente de la nación. La película, estrenada el pasado 13 de marzo, suma ya 16 millones de euros y se ha convertido en la película más taquillera del año en España.
Torrente Presidente –así se titula– cuenta con un descomunal elenco en el que destaca una vez más Madrid, que vuelve a ser la protagonista de los infortunios de este expolicía. Son múltiples los escenarios de la capital escogidos por un equipo de cinco localizadores que, siguiendo la visión de Santiago Segura, han dado vida al universo de Torrente.
Aitor Auzmendi, localizador y ayudante de localizaciones en este proyecto, calcula que se rodó entre 15 y 20 localizaciones, aprovechando algunas de ellas para grabar más secuencias y simular que es otro escenario distinto. Además de él, el departamento de localizaciones estaba compuesto por Patxi Romero (jefe), Joaquín Valles (ayudante), Cristina Navarro y Sergio Llast (coordinadores) y Mario Rodríguez (auxiliar).
“Nosotros empezamos trabajando en la previa en las oficinas en mayo, es decir, analizando bien todas las necesidades de guion con respecto a las localizaciones y haciendo un primer estudio de propuestas para ello”, explica Auzmendi sobre la primera fase del proceso. “Todo el trabajo de scouting comenzó en junio y el rodaje en agosto, así que fueron dos meses de preparar las localizaciones”, añade.
Si durante la campaña de marketing no se ha mostrado ni un solo fotograma de la película, un tráiler o siquiera el cartel, el rodaje transcurrió con no menos secretismo. “En los sitios que rodábamos intentábamos tener la máxima privacidad para mantenerlo en secreto. A veces teníamos que vallar o tapar algunos momentos del rodaje que estaban muy expuestos en exteriores, sobre todo para que los vecinos no hicieran fotos”, detalla el localizador. Además, cuenta que utilizaban un nombre en clave, El candidato, como es habitual en muchas producciones.
Aun así, como él mismo expresa, no pudieron evitar algunas filtraciones. A mediados de agosto de 2025, las redes sociales se hicieron eco de uno de los escenarios de Torrente 6. La filtración de un vídeo tomado durante el rodaje muestra al actor en un mitin de Nox y tras él un cartel con el lema “Con Carrascal, a defender lo nuestro”. Estas grabaciones se realizaron al aire libre en las calles de Anchuelo, un municipio de más de 1.300 habitantes del Corredor del Henares.
“La idea es que Torrente hacía su pequeño tour de mítines políticos por diferentes pueblos. Buscábamos también una plaza de toros o una plaza del ayuntamiento con una fachada interesante. Al final dimos con todo eso en el pueblo de Anchuelo”, explica Auzmendi. A ello hay que sumar varias escenas de mítines que se rodaron en El Escorial y en algunas calles de Madrid.
Estas últimas “también han tenido su trabajo previo y en rodaje”, dice el localizador y enumera algunas de las calles del centro de la capital donde se grabó (Calle Ballesta, Calle del Factor o Calle de San Bernardino). “Había que hablar y gestionar con vecinos, comercios y edificios gubernamentales”, añade.
Entre los retos, Auzmendi menciona la Real Casa de Correos, donde sucede el mitin con Trump. “Al ser un edificio institucional es complicado que te otorguen un permiso para rodar ahí”, explica. La colaboración con la Comunidad de Madrid y, en concreto, con Film Madrid Region fue clave en este sentido. El equipo de localizaciones ha expresado que se siente muy agradecido con el apoyo brindado por la administración regional, así como el Ayuntamiento de Madrid o empresas como Renfe, cuya participación también ha sido significativa.
También filmaron en los túneles de la M-30. El localizador comenta que tanto los túneles como los bares fueron “lugares muy especiales que requerían de mucha gestión”. Por ejemplo, en el caso de los locales, “tenía que entrar el departamento de arte a decorar y eso les tomaba entre una y dos semanas. Luego había que desmontar todo”, menciona.
Destaca el Bar Benito, uno de esos locales de toda la vida: mobiliario sencillo, barra larga, clientela fija y paredes con fotografías antiguas, estampas religiosas y algún calendario atrasado. Se ubica en el distrito de Tetuán, en el barrio de Ventilla, concretamente en la calle Magnolias 56. El local fue uno de los escenarios principales y sirve como centro de operaciones de Torrente y su séquito de fieles, quienes, codo en barra, intentan arreglar el país.
También se puede reconocer en pantalla el Bar Ruano, situado en el número 5 de la Calle Fernando Pessoa, en el distrito de Ciudad Lineal. Esta localización es la primera en aparecer en el largometraje. En la escena, vemos al personaje llegar al bar a bordo de un Seat 124 amarillo e irrumpir en el establecimiento con un “¿Cómo están los máquinas?”. También es el lugar donde sucede una de las secuencias más impactantes del film que, sin entrar en detalles, hace que mute hacia el gore.
La saga de Santiago Segura, desde que se estrenó la primera película en 1998, se ha movido por diferentes municipios de la Comunidad de Madrid, como Móstoles, Navacerrada, Leganés o San Sebastián de los Reyes. A los que hay que sumar esta veintena de nuevas localizaciones. Tras casi tres décadas con la presencia de este descarado personaje por las calles de la capital, Torrente se ha convertido, como señala Auzmendi, “en un personaje más de Madrid”.