En el reportaje que hemos publicado sobre cómo la Comunidad de Madrid se ha posicionado como un hub destacado para la postproducción y los efectos visuales, se incluían unas declaraciones de la supervisora de VFX Laura Pedro. Unas palabras que forman parte de una entrevista realizada por Film Madrid que puedes leer a continuación.
Laura Pedro, tres veces ganadora del Goya (por La sociedad de la nieve, Way Down y Superlópez), es supervisora de VFX en El Ranchito, uno de los grandes estudios de efectos visuales que existen en la Comunidad de Madrid
Film Madrid: Posees ya bastante experiencia en El Ranchito, con diversos reconocimientos por varias producciones, ¿cómo ha evolucionado el sector de la postproducción en España y cómo lo ves actualmente?
Laura Pedro: Estos últimos diez años he visto cómo la postproducción en España ha evolucionado muchísimo. Cuando empecé, la industria aún estaba creciendo, pero hoy en día trabajamos en proyectos de una escala que antes parecía impensable. En El Ranchito llevo once años ya, he tenido la oportunidad de colaborar en producciones nacionales muy grande y vivido de cerca las
colaboraciones en producciones internacionales enormes, lo que ha puesto a España en el mapa de los efectos visuales.
Ahora mismo, el sector está en un momento emocionante, con cada vez más talento y más reconocimiento fuera. Aún hay resto, claro, como seguir impulsando la formación y retener a los profesionales aquí, pero creo que vamos por muy buen camino.

Film Madrid: A nivel de requisitos técnicos, ¿qué es lo que más se está pidiendo en las producciones últimamente?
L.P.: Cada vez se buscan efectos visuales más integrados y realistas, que realmente pasen desapercibidos para el espectador. La exigencia técnica ha crecido muchísimo, y ahora se nos pide no solo calidad, sino también rapidez y flexibilidad para adaptarnos a los cambios en producción.
La tecnología evoluciona constantemente y, si echamos la vista atrás, me vienen a la cabeza varios ejemplos: render en tiempo real, la tecnología de Unreal Engine, los sistemas de captura de movimiento, la producción virtual, el uso de inteligencia artificial para optimizar procesos, y muchos más que seguro me dejo en el tintero.
A su vez, cada vez es más habitual combinar efectos prácticos con efectos digitales, no como una oposición sino como una alianza creativa que potencia lo mejor de ambos mundos. Esta combinación permite lograr resultados visuales más ricos y coherentes con el tono y estilo de cada producción. En definitiva, lo que más se busca es un equilibrio entre innovación tecnológica y narrativa visual.
Film Madrid: ¿Qué tendencias actuales son más interesantes en el mundo de las VFX?
L.P.: Hay muchas tendencias interesantes ahora mismo. Una de las más destacadas es el uso de inteligencia artificial, que lejos de reemplazar a los artistas, está siendo incorporada por los propios equipos como una herramienta que agiliza ciertas tareas técnicas o repetitivas. Eso nos permite liberar tiempo y energía para lo más importante: la parte creativa.
También sigue muy presente el uso de sets virtuales con pantallas LED, que permiten trabajar entornos complejos en tiempo real y facilitan la integración entre rodaje y efectos visuales desde fases muy tempranas. En ese sentido, cada vez es más habitual que estemos presentes desde la preproducción para previsualizar escenas, ayudar a planificar rodajes y acompañar al director en decisiones artísticas clave antes de filmar.
En La sociedad de la nieve, por ejemplo, pudimos colaborar estrechamente desde esa etapa, y eso marcó una gran diferencia en cómo se integraron los efectos visuales con el enfoque narrativo y emocional de la película. Al mismo tiempo, cobra fuerza la apuesta por flujos de trabajo más sostenibles, optimizando recursos y tiempos desde el inicio del proyecto. Y, por supuesto, la combinación entre efectos digitales y efectos prácticos sigue siendo una línea creativa muy potente.
Lo que me parece más interesante es que todo este avance técnico está cada vez más al servicio de lo narrativo: no se trata de mostrar más, sino de contar mejor.

Film Madrid: Se habla mucho la inteligencia artificial, ¿está teniendo ya impacto en tu sector? ¿Crees que puede ser un punto de inflexión en la postproducción?
L.P.: Sí, sin duda ya está teniendo impacto. En nuestro sector se está utilizando sobre todo como una herramienta de apoyo: para optimizar flujos de trabajo, acelerar tareas repetitivas o hacer pruebas rápidas en etapas de desarrollo. Pero siempre bajo control de los artistas, que seguimos siendo quienes tomamos las decisiones creativas.
No lo veo como una amenaza, sino como una oportunidad para trabajar de forma más eficiente y dedicar más tiempo a lo verdaderamente creativo. Creo que puede ser un punto de inflexión, sí, pero en el buen sentido: si la usamos bien, puede ayudarnos a llegar más lejos.
Film Madrid: Te formaste en una escuela del prestigio de la ESCAC. ¿Qué consejos darías a alguien que esté interesado en el campo profesional de los efectos visuales?
L.P.: Les diría que es un campo apasionante, pero que requiere mucha curiosidad, paciencia y ganas de aprender todo el tiempo. La parte técnica es importante, claro, pero igual de importante es tener sensibilidad visual y entender cómo contar una historia. A mí la ESCAC me dio una base muy sólida, pero también aprendí muchísimo trabajando, rodeada de profesionales de los que sigo aprendiendo cada día.
Y si tuviera que dar un consejo muy concreto sería este: miren cine, lean sobre cine y hablen de cine. Todo el tiempo. Porque ahí está la clave para desarrollar una mirada propia.
Film Madrid: Has sido una de las primeras mujeres en llegar a supervisora de efectos especiales y recibir galardones liderando equipos. Últimamente se van sumando muchas mujeres a cargos de relevancia en postproducción y VFX en concreto. ¿Cómo valoras este proceso que está habiendo y en qué momento estamos?
L.P.: Es muy emocionante ver cómo cada vez somos más mujeres en puestos de responsabilidad dentro del sector. Cuando yo empecé, era bastante raro encontrar a mujeres liderando equipos de VFX, y haber podido crecer profesionalmente en ese contexto me hace valorar mucho todo el camino recorrido. No fue fácil, pero hoy se empieza a sentir un cambio real.
Todavía queda mucho por hacer, sobre todo en lo que tiene que ver con el acceso, la visibilidad y la confianza en el liderazgo femenino, pero creo que estamos en un momento de transformación muy potente. Lo más bonito es ver cómo las nuevas generaciones ya vienen con otra mentalidad, mucho más abierta y colaborativa. Eso me da esperanza y muchas ganas de seguir empujando.
El impulso de la Comunidad de Madrid
Film Madrid: La Comunidad de Madrid ha acogido los dos últimos años el Post Production Summit organizado por Netflix en las instalaciones de Madrid Content City. ¿Cómo valoras este encuentro profesional?
L.P.: Tuve la suerte de estar invitada en la primera edición y me pareció una iniciativa muy valiosa. Que se generen espacios así, donde se pueda compartir conocimiento, experiencias y nuevas perspectivas dentro del sector, me parece fundamental.
Además, que se celebre en Madrid y tenga una dimensión internacional es una forma de visibilizar el talento que hay aquí y seguir posicionando a España como referente en postproducción. Ojalá se mantenga en el tiempo y cada vez más profesionales puedan participar.

Film Madrid: ¿Qué destacarías de los estudios e instalaciones en los cuales has desarrollado tu trabajo en la Comunidad de Madrid?
L.P.: En la Comunidad de Madrid he trabajado en estudios bien equipados y rodeada de equipos técnicos de altísimo nivel. Hay una infraestructura sólida que permite abordar proyectos muy ambiciosos.
Pero lo que más destacaría, sin duda, es la propia ciudad y la variedad de espacios que ofrece. Madrid tiene una riqueza visual enorme: calles con carácter, arquitectura emblemática, localizaciones que pueden transformarse para contar cualquier historia.
Siempre pongo como ejemplo el rodaje de Way Down, donde pudimos cortar la Plaza de Cibeles durante todo un día para recrear la celebración del Mundial que ganó España. Fue una experiencia increíble y una muestra clara del valor que tiene esta ciudad para el audiovisual.