Madrid Ext. es el título de la última película de Juan Cavestany, producida por Cuidado con el perro. Se lee “Madrid exterior”, pero las letras “ext” también podrían ser las tres primeras de “extrarradio”. El realizador se aleja de los emblemas de la capital –que también aparecen– y configura su geografía urbana desde fuera de la M-30. Aquí cobran protagonismo distritos donde los rodajes son menos habituales, como Moratalaz, Vallecas, Usera, La Elipa, Villaverde o Carabanchel.
Tras el confinamiento por la Covid-19, que dio lugar a su proyecto colaborativo Madrid, Int., el director salió a la calle con la intención de redescubrir su propia ciudad. Durante el año de la postpandemia se dedicó a fotografiar la rotulación exterior de los comercios antiguos, la cartelería y la señalética. “Aquí empecé a rumiar la idea de convertir ese archivo fotográfico en un documental”, cuenta Cavestany.
El rodaje de este ensayo fílmico arrancó en febrero de 2022 con una carpeta en Google Maps repleta de lugares que quería visitar con cámara en mano. Para ello, el director de fotografía Javier Bermejo le ayudó a configurar un equipo muy ligero y solvente. “El plan de rodaje fue bastante atípico, porque no era fijo ni continuado. Había tramos en los que no se rodaba y otras veces lo retomábamos con mucha intensidad durante unos días”, recuerda el cineasta.

Aunque parte de las grabaciones por las calles de Madrid eran “a salto de mata”, lo cierto es que nunca consistía en coger la cámara y salir a ciegas a la calle. Cavestany manifiesta que con lo que se desarrolla y termina un proyecto así no es la improvisación. “Un porcentaje muy grande de la película es de sitios que yo he buscado, que he planificado y que he querido tenerlos dentro por unos determinados motivos”, explica.
Así, durante los dos siguientes años filma con otra dinámica: se intercalan rodajes azarosos con otros más planificados. Es el caso de todas las localizaciones para las que necesitó ponerse previamente en contacto con la gente, como en las escenas de los saltos en el centro acuático o la intervención quirúrgica.
Localizar lo inagotable
La cinta cuenta con más de 200 jornadas de rodaje y 150 horas de grabación realizadas durante cuatro años. Por eso, el verdadero reto ha sido saber cuándo parar. “Aunque la película ya se ha estrenado, no tengo la sensación de que esté terminada”, confiesa el director. También reconoce que la ciudad es inacabable, por lo que intentar meter todo es una quimera. “Una persona que la vio me dijo que había dejado Madrid vacío, porque lo había sacado todo”, rememora divertido por el comentario del espectador.

El documental no incluirá cada rincón de la capital, pero sí un extenso abanico de localizaciones que se muestran al son de la banda sonora compuesta por Guille Galván. Desde la librería Pérgamo –uno de los primeros lugares que visitó–, hasta el Ateneo, el Hospital Universitario Gregorio Marañón, la bolera de Chamartín o la fuente del Ángel Caído de El Retiro.
No obstante, Cavestany subraya que “la película incide en un Madrid que no se suele mirar, porque, a priori, no parece interesante”. Se refiere, por ejemplo, a comercios que a simple vista podrían pasar desapercibidos: Conservas Servi, Mantequerías Bermejo, la fábrica de Muelles Ros, Calzados Morales o Frutos Secos El Girasol.
“Quería contar la ciudad desde abajo hacia arriba. Me imaginaba que salir del subsuelo a la superficie tenía que ver un poco con ese salir del confinamiento y emerger al exterior otra vez”, detalla el cineasta sobre la concepción del largometraje. Esto explica también la cantidad de planos nadir que aparecen en la pantalla y la posterior inclusión de localizaciones de altura, como el parque Cerro del Tío Pío, la Torre Cepsa, el Cerro de los Ángeles o el Hotel Emperador.

Este no es el único proyecto de su filmografía –Madrid, Int., Gente en sitios– donde hay una especial atención a los espacios y las personas que los habitan. “Siempre me importaron los sitios por los que pasaba. Me llamaban la atención las emociones que te provocan unos u otros”, expresa Cavestany. Por esta razón, cree que una ciudad se puede definir de muchísimas maneras: “Es una experiencia subjetiva, porque cada lugar significa una cosa y cada persona tiene su propio mapa de afinidades, de rechazos, de memoria y de proyectos”.
Madrid, Ext. es una oportunidad perfecta para recorrer varias localizaciones de La Comunidad de Madrid sin salir de una sala de cine. También lo es para redescubrir la ciudad desde todos los ángulos y lugares posibles, porque las localizaciones que ofrece Madrid son infinitas.