Néstor López, ganador del Goya con ‘Semillas de Kivu’: “La Comunidad de Madrid ha sido fundamental en mi carrera”

Imagen del corto documental 'Semillas de Kivu'

El Goya a Mejor Corto Documental en la 39 edición de los Premios Goya fue para Semillas de Kivu, una producción que obtuvo una ayuda directa económica de la Comunidad de Madrid.

La ceremonia celebrada en Granada coronó en el ámbito del cortometraje documental a Semillas de Kivu, dirigido por Néstor López y Carlos Valle, y con la empresa madrileña Filmakers Monkeys como una de las coproductoras.

Imagen del corto documental ‘Semillas de Kivu’

La historia del corto está ambientada en Kivu (República Democrática del Congo), una de las zonas más violentas del mundo. Allí, un grupo de mujeres llega hasta el Hospital de Panzi después de haber sido violadas en grupo por las guerrillas de la zona que dominan los recursos minerales.

Su tratamiento psicológico antes de la reinserción las enfrenta al dilema de aceptar a los bebés que han dado a luz tras las violaciones.

El éxito ha llegado después de un proceso de producción durísimo de más de 7 años cuyo mayor reto fue el acceso a una zona inestable y en guerra como la región de Kivu, una de las más violentas del planeta, y donde era fundamental conseguir personajes reales y tratar con ellos de manera ética y respetuosa.

El equipo de ‘Semillas de Kivu’ posando con el Goya (Foto: Carlos Villarejo / Imagen cortesía de la Academia de Cine)

Además, había desafíos derivados de trabajar con talento español y congoleño. En ese sentido, la mayor parte de las entrevistas son en swahili y lingala, de forma que tuvieron que conseguir traductores para poder afrontar el montaje y todo eso retrasó de forma notable el proceso.

La Comunidad de Madrid, fundamental

El codirector Néstor López, tras ganar el galardón, señaló que el apoyo de la Comunidad de Madrid ha sido clave en su trayectoria: “La Comunidad de Madrid, a través de su asesoría, ha sido fundamental en mi carrera. Siempre me apoyan, siempre están ahí y siempre han empujado por mí”.

La financiación de este cortometraje fue muy complicada debido a la dificultad de acceder a ciertos fondos, puesto que un rodaje tan arduo como este no facilita cumplir con fechas y requisitos. En ese contexto, la Comunidad de Madrid fue crucial. “Su entrada en Semillas de Kivu ha sido fundamental”, recalcó.

“No es solamente Semillas de Kivu, es que si yo he llegado a algún lado es porque me han acogido en Madrid y han confiado en que, lo que tenía que contar, debía ser contado”, añadió.