En un ejercicio de pasión, Guillermo Logar –hijo de periodistas, actor, guionista y director– ha levantado este proyecto junto a otros dos socios. Un documental donde en apenas veinte minutos se comprimen varias vidas, entre ellas la del Cine Doré, lugar de culto para muchos feligreses que encuentran en el cine su religión.
“¿Cuál es tu primer recuerdo en un cine?”, le pregunta Guillermo Logar por chat a una inteligencia artificial en la primera escena de su cortometraje Cine Doré. “Mi primer recuerdo lo tengo muy claro”, continúa. A continuación, la pantalla es ocupada por una cortinilla de Movie Record de la década de 1990.
“Desde que tenía tres años me han llevado al cine y esa sintonía, esa gráfica y, en específico, esa cabecera, es uno de los pocos recuerdos de esa edad que tengo metido en la cabeza. Intuyo que a principios de los noventa la vi en algún cine, aunque no recuerdo dónde la vi por primera vez ni con qué película, pero probablemente fuera Solo en casa, porque la vi como seis veces”, comenta Logar acerca de uno de sus primeros recuerdos en un cine.

A esta edad tan temprana quería ser actor, porque veía a los intérpretes en la gran pantalla y aún no era consciente de las otras posibilidades que ofrecía el cine. “Por ese impulso casi infantil me metí muy joven a cursos de interpretación los fines de semana”, cuenta Logar de sus primeros contactos con la industria. Su carrera arrancó estudiando en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) de Madrid y posteriormente en la Atlantic Acting School de Nueva York. También en Estados Unidos comenzó su trayectoria como director de teatro, al mismo tiempo que escribía, producía y dirigía cortometrajes como Seep (2016).
Ahora, ha sido seleccionado en Madrid en Corto 2026 con Cine Doré, un documental en el que acompaña durante cuatro días a los trabajadores de la emblemática sala madrileña, sede de la Filmoteca Española. “Doré es una experiencia de juego con un grupo de amigos y colaboradores en el que decido que entremos durante cuatro días para ver lo que pasa en esta institución. Somos espectadores habituales del Cine Doré, pero nunca sabemos lo que hay detrás”, expresa el director. Y lo que descubrieron detrás fueron “unas personas increíbles que han dedicado su vida a proyectar las historias que nosotros vemos mientras estamos sentados en el patio de butacas”.
Respecto a su selección, Logar dice que estar con la Comunidad de Madrid y con La Distribuidora de la ECAM “da mucha más visibilidad y accedemos a puertas que por nuestra cuenta no llegaríamos”. Este no es el único apoyo de la administración regional que ha recibido la obra, ya que en 2025 fue beneficiario de las ayudas para la producción de cortometrajes de la Comunidad de Madrid, que le concedieron 10.500 euros. “Estos proyectos tan chiquititos que los haces por pasión se levantan gracias a estas ayudas, que permiten que todas las personas que han participado en la película tengan unos honorarios acordes a su trabajo y que además puedan seguir trabajando en otros proyectos, sin estar ahogados por lo que nos hemos gastado en la película anterior”, añade.
Detrás del equipo de producción se encuentran R. Mutt Society, Pola Films y Light Hunter Studio, con el propio Guillermo Logar, que también ha estado en la dirección y la escritura de guion, Telmo Iragorri –además de montaje– y Manuel Coronado –a cargo del departamento de fotografía junto a Pablo Pita– como productores principales. El sonido ha estado a cargo de Fernando Aliaga y la música de Pelayo Rey.
Una de los elementos más llamativos de este corto es ese arranque antes mencionado de una conversación con Chat GPT, que el director introduce como contexto de lo que vivimos. Lanzarle una pregunta a este asistente virtual es tan real como que el 35mm ya no es el formato estándar del cine, pues desde hace más de dos décadas la proyección cinematográfica en España se digitalizó por completo. “Nosotros como cineastas tenemos esta forma más o menos evidente de enseñar nuestros procesos y también mostrar las relaciones que tenemos con estas nuevas tecnologías que, por un lado, nos amenazan y, por otro nos provocan una gran curiosidad”, reflexiona Logar.
Hoy, el 35mm sobrevive en centros culturales y filmotecas, una cuestión que se explora en Cine Doré a través de las conversaciones con sus cuatro proyeccionistas – Pilar Orive, Juan Carlos Sánchez, Marisa Picazo y Antonio Valenzuela–, el programador Carlos Reviriego y la responsable de su cafetería, Soledad Álvarez. “La única entrevista más elaborada o digamos más clásica es la de Reviriego. El resto son charlas y encuentros según estamos con ellos en la cabina o están trabajando. Es un relato más observacional y de seguimiento”, señala.

El cortometraje se enmarca dentro de su interés por el documental contemporáneo y el uso del cine como herramienta de concienciación política, con un énfasis en la memoria histórica del audiovisual español. “Soy hijo de periodistas, así que evidentemente tengo en la sangre acercarme de alguna manera a la verdad. La investigación, la documentación, hablar con otras personas, contar su historia… Creo que hay similitudes entre ese periodismo y el documental”, explica sobre su relación con este género.
Anteriormente, ha trabajado sobre la memoria histórica en Suárez, proyecto seleccionado en Abycine Lanza y en el XIII Encuentro de desarrollo de guiones de la Comunidad de Madrid, y Guernica: El último exiliado, candidato a los Premios Goya en 2025. En una última reflexión, Logar afirma que “falta por contar mucha parte de nuestra historia y esta es también una manera de cubrir esos vacíos que se siguen generando en nuestra cinematografía”.